Desde muy pequeña, vivíamos en el campo, y como era problemático viajar a la ciudad, nos abastecíamos nosotros mismo de muchas cosas, entre ellas, las prendas de vestir y de abrigo.
Mi abuela, que aprendió de su madre y a su vez de su madre, nos tejía sweters, chal y otras prendas a todos los integrantes de la familia. El sentir y disfrutar tan de cerca este Arte-prendas en telar-, busque la manera de adicionarles otras técnicas, estudiando y practicando desde los 14 años de edad corte y confesión. En estos largos años, adquirí ciertas nociones de cómo trabajar en el telar criollo, y actualmente, en los bastidores.




